
Cómo utilizar correctamente las lámparas UV en la producción textil
La mayoría de las personas piensan que las lámparas UV sirven únicamente para secar tinta. Pero si realmente opera una línea de producción textil, sabe que estas lámparas tienen muchas más funciones. Desde ajustar las propias fibras hasta realizar los retoques finales en las prendas, estas lámparas son esenciales. Las diseñamos para provocar la fotopolimerización: en otras palabras, la luz actúa sobre la resina o adhesivo y lo endurece al instante. Sin necesidad de esperar.
Encontrar la luz adecuada
El problema es que no toda luz UV es igual. Dependiendo de la fase del proceso de producción, se necesita un espectro de luz diferente.
Si trabaja con telas sintéticas y recubrimientos especiales, generalmente utilizamos luz UV-C de onda corta. Tiene la energía suficiente para establecer rápidamente los enlaces moleculares.
Y si sus cintas transportadoras funcionan a alta velocidad, necesita una alta densidad de potencia. Si la luz no es lo suficientemente intensa, la tela pasará por delante de la lámpara antes de que el recubrimiento se firme. Ajustamos la tensión y el tipo de gas utilizado para que la lámpara pueda seguir el ritmo de producción. Así funciona todo a la perfección.
El equilibrio entre potencia y calor
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza en estas lámparas. ¿Por qué? Porque no queremos que el vidrio absorba la luz UV; queremos que esta llegue directamente a la tela. También añadimos reflectores especiales que dirigen la energía hacia abajo. De esta manera, el calor no afecta al marco de la máquina, sino que se concentra donde corresponde.
Pero hay un problema: mayor potencia significa más calor. Una lámpara de alta potencia emite mucha radiación infrarroja. Si su tela es sensible al calor, eso es un problema. Podemos solucionarlo con cuarzo filtrado o sistemas de enfriamiento. Créame, es importante resolver este problema desde el principio. De lo contrario, tendrá telas deformadas o alarmas de incendio constantes.
Facilitar el trabajo en planta
Nadie quiere pasar cuatro horas reconectando cables solo porque una bombilla se ha quemado. Por eso utilizamos conectores estandarizados. Sus técnicos pueden simplemente sacar la lámpara defectuosa e insertar una nueva. En minutos, no en horas.
También prestamos atención al tamaño del carcasa de la lámpara. Nos aseguramos de que encaje perfectamente en los túneles de curado existentes. Además, al personalizar la longitud y la potencia de las lámparas, podemos evitar esas molestas “zonas frías” en las telas anchas. De esta manera, se obtiene un curado uniforme en toda la tela. Sin manchas ni zonas blandas. Solo un acabado impecable.